La legisladora porteña Graciela Ocaña presentó un proyecto de ley para que las formaciones de la red de subterráneos de la Ciudad cuenten con vagones exclusivos para mujeres a fin de evitar situaciones de acoso o abuso. (...)
Decir vagón rosa es decir que tenemos que aislarnos para mantenernos seguras y que de no hacerlo seremos víctimas de abuso. Es poner en papel de acosador o cómplice a todo hombre que use el transporte público, y es una ofensa y minimización más en la lucha en contra de la violencia de género. Peleamos por la igualdad de derechos para todos y por ser, TODOS, libres de toda opresión: si me preguntan mi opinión,
No hay ningún motivo por el cual sea legítimo
separarnos en cajitas para que no nos toquen:
Hay que frenar la violencia,
no encapsular las potenciales víctimas.
En vista de estas propuestas, siempre es interesante analizar qué es lo que categorizamos cómo mujer y a quiénes, en función de ese concepto, admitimos en un vagón rosa.
Si categorizamos por sexo biológico,¿cómo acreditarse hembra para entrar? Si es por genitalidad, ¿las mujeres trans se tienen que bajar del vagón? Y si las bajan, ¿es porque son acosadoras? Los hombres trans, biológicamente hembras pero con identidad de género masculina ¿pueden entrar al vagón rosa? Si no pueden entrar ¿es porque son acosadores?
Si es por apariencia,¿existe un estándar de apariencia femenina? Si no encajaras en ese estándar, ¿tenés que irte a otro vagón? ¿Si te vas a otro vagón sos acosadora? ¿Qué sucedería si un acosador decidiera arreglarse acorde a ese estándar y salir a hacer la suya?
Si es por documentación, ¿qué datos (más, recordemos que existe la SUBE) van a pedir para poder usar transporte público? ¿Quiénes y cómo llevarían ese control? Si no quiero, ¿me dejan viajar? Si no me dejan viajar, ¿soy acosadora? ¿No se convertiría esto en una invasión más a la privacidad de las personas?
Finalmente, en función de la frecuente ausencia de denuncia, de las irregularidades y minimizaciones policiales a la hora de tomar casos, y de los fallos atroces de la justicia argentina en lo que a abuso sexual refiere...
¿qué hago si soy acosada en el vagón rosa?
¿qué pasa si un hombre es acosado en un vagón genérico?
Separar los sexos en potenciales víctimas y victimarios no hace más que repetir el clásico discurso machista del "sexo débil" y pasa por alto la problemática real. Para frenar el abuso y la violencia es necesario unirnos como sociedad.
Por eso cierro invitando a toda persona que lea esto, que tanto si ha sido víctima de abuso como si es testigo de ello, que pida asistencia, denuncie y reclame la ampliación de la red de tratamiento de estas situaciones: se necesita presupuesto para la aplicación de la ley de género, para los organismos, instituciones y formación de especialistas que se encarguen de su atención, refugios para víctimas de violencia y recursos para informar a la población acerca de los procedimientos para prevenir y accionar en estas y otras tantas situaciones.
En caso de problemas con denuncias (si no te la toman, o te minimizan) podés llamar al 0800-555-5065 o acercarte a la fiscalía correspondiente a tu distrito, donde podés denunciar irregularidades cometidas por las fuerzas de seguridad, entre otros delitos o situaciónes que afecten a la seguridad pública.
En la tele te pasan propagandas de perfumitos, cremas y otras yerbas cargadas de cosas lindas, corazoncitos, un montón de imágenes de madres con sus hijos, y todos tirando flores porque las mujeres son todas lindas, buenas, pacientes, constantes, fuertes, tenaces, dulces, serenas, amorosas, maternales, dedicadas, voluntariosas, y cuarentamil etcéteras.
Santas en el hogar, devotas de los hijos, apasionadas en la cama, incondicionales en el amor, bellas a la vista. De todo, menos humanas.
Y tod@ pelotud@ que te cruzás te dice "feliz día de la mujer" como quien te tira "feliz día de la portación de útero y tetas", y no sé cómo se supone que una deba reaccionar. La intención es buena, seh, pero... ¡Vamos! ¿Qué mérito tiene una mujer sólamente por haber nacido con dos cromosomas X? Porque al parecer, eso es lo que se entiende socialmente como el día de la mujer: una oda a tus ovarios porque fuiste buena todo el año, y de paso, comprate ésto, nena.
Estoy consciente de que mi discusito debe sonar a ella.
¿Por qué le tengo tanto odio al día de la mujer tal como se lo está presentando? Porque me parece cargado de hipocresía. De nada sirve un día para que te regalen flores, o para que una ande contenta por el hecho de ser mujer. La esencia del día de la mujer se ha convertido en una ocasión para vender vestidos y cosméticos. Como se concibe hoy en día, el día de la mujer es una ocasión especial para halagar a todas esas mujeres-electrodoméstico por su utilidad, y a todas esas mujeres-objeto en virtud de su femineidad y belleza, ambos íconos del feminismo televisivo berreta.
Hablando de feminismo berreta [no ese machismo disfrazado de cordero de la tele, sino ese que se hace llamar feminismo con mayúscula]... Vamos, muchachas. Me he cruzado más de una hembra castradora con pancarta Feminista en mano al grito de que las mujeres somos superiores a los hombres. Genial sugerencia ¡Pasemos de oprimidas a opresoras! Aclaro el sarcasmo en la oración anterior, y de paso, marche a sus ideas también un gargajo argumental, porque de nuevo, independientemente de las particularidades biológicas del cuerpo masculino y femenino que vuelven al hombre más rentable en un trabajo que requiera fuerza física, esa "superioridad" que se enarbola en los demás aspectos que podrían aplicarse al trabajo y a la vida misma es mero capricho de quien la reclama. Ningún sexo es más inteligente que el otro, ni más intuitivo, ni más social (ni existen bases sólidas desde las cuales argumentar tal postura, ya que estamos). No merecemos nuestros Derechos por ser mujeres, como he oído por ahí. Los merecemos por ser seres humanos.
Por otro lado, no pretendo pintar a los hombres como bestias testiculares defenestradoras de mujeres, no. La culpa no es de los hombres en general, y espero que lo que dije en otros párrafos no se entienda de ese modo. Hablo de una sociedad y una cultura que privilegia al hombre frente a la mujer, y de esa sociedad forman parte también una buena cantidad de mujeres entre el grupo de los que señalan con el dedo a cualquier salmón nadando a contracorriente, diferenciando constantemente los roles que debe ocupar cada sexo . Tanto hombres y mujeres deben luchar por equidad de condiciones porque ambos se encuentran oprimidos por la misma situación. Esta no debe ser en absoluto una lucha femenina, es una lucha humana.
El origen del día de la mujer es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Un día para rememorar la lucha por el derecho al voto, la igualdad a la hora de ocupar cargos públicos, el derecho a trabajar, a ser formadas profesionalmente y a no ser discriminadas.
Vivimos en un mundo en el cual las diferencias siguen manteniéndose en pie. Seguimos viviendo en un mundo en donde las religiones someten a la mujer a ser un cero a la izquierda sin derecho a voz ni voto y en el cual la violencia hacia las mujeres y el trato como si fueran objetos sigue dándose constantemente. Donde se sigue negando el derecho a la salud reproductiva y al planeamiento familiar, y donde se sigue considerando que el logro más importante en la vida de una mujer es madre, y el rol femenino es parir. Donde se sigue mirando entre las piernas a la hora de calificar una persona para desarrollar un trabajo a pesar de la calificación para ejercerlo. Donde las oportunidades y la justicia siguen haciendo diferencias en base al sexo.
Las flores son al pedo, los regalos son al pedo, las felicitaciones son al pedo. No es el día de la portación de tetas y útero: eso no es ningún logro.
Es una oportunidad más para recordar que las mujeres
[Prohibido tocar Brahms con glándulas cebáceas hiperactivas]
Ella, sentada en un recreo, toma su violín entusiasmada y le dice a su compañera "Mirá lo que aprendí", y comienza a tocar la Danza Húngara Nª5 de Brahms en Sol menor. A lo bello que suena ese violín, sumémosle la soltura con la que la criatura mete mano al instrumento, y la pasión que le pone a esos segunditos en que se dedica concentradamente a la ejecución de la pieza. Frente a ella, la otra niña observa atentamente, pero lejos de admirar la dedicación y la habilidad de su compañera, comienza a delinearse en su cara una mueca entre asco e indignación.
La publicidad nos muestra como la espectadora se levanta, pero no para aplaudir ni felicitar, sino para espetar un "qué grasa", e irse, dejando a la violinista entre sorprendida y dolida. Defraudada. Humillada, sería la palabra correcta. Humilladísima.
¿Cuál fue el motivo por el cual la oyente decidió interrumpir la música, y reprobar la actuación? La flaquita del violín tenía cutis grasoso, y en lugar de prestarle atención al sonido que salía de sus dedos, la espectadora estuvo pendiente del brillo de su frente. No importa el talento, no importa el tiempo de reventarse para comprender una partitura, no importan los dedos desmochados y el dolor de codo de tanto intentar sacar una melodía de un instrumento tan jodido de dominar como es el violín. No importa tener suficiente personalidad como para dedicarle tiempo a una actividad en la cual la mayoría de los adolescentes tienen mínimo interés, ni encontrarle el gusto a un género musical por fuera del ritmo de moda. Si tenés una mínima imperfección estética, nada importa hasta que la soluciones o lo disimules, sino, no interesa lo que hagas, no interesa en qué te realices, no interesa nada, van a seguirte humillando.
En la próxima escena vemos a nuestra violinista tomando una toallita de limpieza facial para terminar con el problema, y a la otra taradúpida, mirándola, esta vez con atención y, ahora sí, con una sonrisota de aprobación. Nuestra violinista ahora ya sonríe frente al espejo, se siente bien consigo misma, y ya se hizo amiga de esas toallitas de limpieza salvadoras, gracias a las cuales puede mostrarse en todo su esplendor frente a los demás sin miedo a que la rechacen.
Y la violinista tiene suerte. Dentro de un conjunto de quinceañeras bonitas, destacaría. Qué se le podría decir su cara no pudiera ponerse en una tapa de revista... la taradúpida no se limitaría a darle una toallita de limpieza, quizás vendría con un arsenal entero de maquillajes. Si fuese fea, quizás además del maquillaje traería el prospecto de una clínica de cirugía plástica. Si fuera gorda, le gritaría que le afloje a los postres, o le señalaría que comer en exceso es una debilidad contra la que debe luchar para encajar. O quizás, ni siquiera se gastaría en eso, quizás ni siquiera le dirigiría la palabra.
Ese es el mensaje de mierda que da la publicidad de Asepxia: la única forma de no ser un marginado, de no ser una burla constante, es ser estéticamente correcto.
Eso es lo que nos dice la televisión cada media hora [en el mejor de los casos]: Cada persona debería revisar aquellas imperfecciones que pudiesen ser captadas a primera vista antes de mostrarse frente a un par, control que debería hacerse más a fondo aún si una tiene la mala leche de ser mujer. Porque eso de que "la mujer que al amor no se asoma no merece llamarse mujer" es una cursilería de los boleros de antaño, la realidad es que la mujer que no cuida su aspecto es la que no lo merece, no pequemos de boludez.
Es un must controlar si las hormonas jugaron una mala pasada a la piel en una zona visible. Si tenés más de treinta años, al control de puntos negros y sebo se suma vigilar que la piel no se te haya plegado en una pata de gallo, o aún peor, que se te haya quedado grabada alguna cicatriz, es impensable eso de que tengas marcas que le cuenten al mundo que no sólamente has pasado las dos décadas de vida, sino que además, has vivido situaciones que te han dejado huellas en el cuerpo.
Si osás salir con ropas que no sean túnicas romanas, deberías procurar cagar antes para que no te vean con una buzarda que delate tu intestino rebosante, no vaya a ser que se note que no hacés la dieta de moda, que no te has pasado el tiempo necesario con el culo encima del inodoro, que esto influya en tu cuerpo y termines con paso paquidérmico, mal humor y envejezcas prematuramente. Y lo peor, que los demás vean tu dejadez... ¡La dejadez de no hacerte cargo de tu problema tomando nada más que un yoghurt por día! Así lo hace la actriz que actúa de madre familiera en la novela de turno, señora, y usted debería hacerlo.
Si se es hombre, no es TAN necesario preocuparse por la belleza. Pero sí se debe saber que para lograr que toda mujer se acerque para insinuarse sexualmente, se arranque la ropa y se disponga a comenzar una pelea a uñas y dientes con cualquier otra candidata mientras viste ropa interior, sólo para recibir el favor de una sesión de sexo desenfrenado y quizás, si lo amerita, un beso francés, y a su vez, que esté dispuesta a hacerlo sin pretender compromisos a largo o corto plazo. Lo único que hay que hacer es usar desodorante. Ahora, si además de eso, se pretende admiración y hasta podríamos decir cariño, hay que afeitarse hasta dejarse la cara como culo de bebé para que a uno lo besen solemnemente, y cuanto más cuchillas tenga la afeitadora, más se potencia el efecto de virilidad automática. En el proceso, quizás se puedan obtener ojos azules y una buena quijada prominente. Si eso se combina con un shampoo formulado específicamente para hombres, se pasa de ser un mero metrosexual que atrae mujeres histéricas, a ser un crack del deporte admirado por toda la humanidad, deseado por las mujeres, respetado por los hombres, temido por los arqueros, los recogebolas y los referís. Lavarse el pelo con shampoo de mujeres es rechazar la hombría, cosa de putos y fracasados. Y esos que usan el unisex, si no se comen la masita, arañan el paquete, mi niño.
Todos saben que la fragancia de productos de marca causa fiebre uterina en las mujeres y que la calentura causada en las féminas es igual a la razón entre el tamaño de las tetas dividido por la longitud de la cintura, multiplicado por el precio del compuesto por litro, muchacho.
Si querés girar la cabeza sin que nadie te mire raro, ni dejar un rastro de tu camino cual Hansel y Gretel -pero con caspa en vez de galletitas- deberías asegurar por todos los medios que tu pelo tenga un color uniforme, un cuero cabelludo sin sedimentos de piel muerta y un movimiento natural, y si no lo tiene, utilizar cualquier producto no natural, sea un cóctel de detergente lavavajillas con aceite de coco o una tintura color castaña con amoníaco, o un sérum de mayonesa con ceramidas para esa naturalidad perdida. Da lo mismo cuál, si un tipo con bata lo recomienda y un deportista devenido en modelo lo usa, debe ser efectivo.
Ninguna publicidad nos niega la posibilidad de ser bellos.. todo lo contrario ¡Todos tenemos la chance! Pero para eso hay que darle a nuestra fachada un buen mantenimiento con los mejores productos. Cualquier cascarudo se convierte en mariposa si se le da un correcto tratamiento de chapa y pintura. Pero eso de ser feo, es una elección, y definitivamente, una elección incorrecta. Marcar aspectos "físicamente incorrectos" de los demás es algo no solamente aceptable, sino también deseable, ya que si se los remarcáramos ¿Cómo podrían darse cuenta de ellos y tomar la correcta decisión de corregirlos?¿Cómo dejarlos ir por la vida con esa carga?
Y peor que peor, si aquél señalado no cuenta con los medios económicos para comprar esos productos redentores, seguirá siendo un grasa toda su vida, merece ser burlado, y con buenas razones. Nunca podrán pertenecer a ese grupo selecto de "bellos"en tanto se mantengan en su condición, optando por productos de baja gama, o por ninguno. Porque no quieren cambiar, a pesar de que deberían. No importan sus valores, no importa cuán interesantes pudieran parecernos, no importan sus historias de vida, no importa la pasión ni la entrega que tengan hacia sus intereses. No importa que sea de ellos, sólo sabemos que nunca serán aquello que deberían ser, y que debemos hacérselos notar.
[Sarcasmo=OFF]
Ahora, si esto no es violencia disfrazado de cancherismo, díganme qué carajos es, porque yo no sé.